Gnóthi seautón

Hace unas semanas tuve una interesante charla con mi amiga E. que me explicó lo mal canalizado que tengo el orgullo. Fue toda una novedad el enfoque que me mostró y lo cierto es que desde ese día ha sido un tema que he tenido en mente a diario porque me parece importante y también vital que consiga manejar, cambiar y controlar ese orgullo para defenderme y no atacarme, que al parecer, es uno de mis problemas más habituales.
Siempre he dicho que dentro de mí existe otra personalidad, a la que he bautizado como Patrocinio (es una historia larga) y que representa los aspectos más negativos y nocivos de mí misma, pero a la vez también es la versión más fuerte y resistente; es mi piloto automático, pero no hemos aprendido a convivir juntas. En vez de trabajar como un boxeador y su entrenador, motivando y ayudando y ajustándose para formar un buen duo... Patro y yo formamos una especie de "Silencio de los Corderos" en el que Patro es un psicópata que no hace más que utilizar todo tipo de recursos psicológicos para someterme mentalmente y que yo termine pensando lo que ella quiere que piense. 
Me ha costado mucho silenciarla y mantenerla a raya sin que me machaque demasiado estos últimos meses, gracias a Dios, porque todo se hubiera vuelto imposible (quizás en eso consiste el instinto de supervivencia, cuando los golpes te vienen de fuera, los ataques no pueden venir de dentro también), pero sí que reconozco que me preocupa el tema de que no "salte".
A pesar de que estoy tomando medicación para tratar mi insomnio, muchos días tarda horas en hacer efecto lo que me deja mucho tiempo para pensar en la más surtida variedad de cosas.
La situación que describo a continuación tuvo lugar en mi mental tal y como os la cuento, con los mismos detalles. 
Era una sala oscura, iluminada con un fluorescente, y una puerta blindada al fondo era la única salida o entrada a dicho lugar. Una mampara de cristal partía la estancia en dos. En una parte estaba sentada Patro, que es exactamente igual que yo físicamente, en una mecedora, haciendo punto en un telar redondo, y en la otra parte de la sala, la que tenía la puerta, yo, en una silla de madera, haciendo ganchillo (concretamente, acabando la mantita para la pepona de Aisha)


  • Patro: - Ya se como podemos hacer daño a la vasca calva.
  • Yo: - Coño, ¿Y eso a qué viene ahora?
  • Patro: - No se me había ocurrido nada hasta ahora. He tenido una revelación.
  • Yo: - Cuenta... 

Y Patro me contó y a mí me encantó el plan. Me encantó el plan de tal manera y con tal intensidad que lo he puesto en práctica. Por que Patro me conoce, saber donde tiene que apretarme para hacerme saltar, para bien y para mal, y esta vez hay que reconocerle el mérito, porque se las ha ingeniado para ayudarme a mí y darle en los morros a cierta personaja a la que le debía un plato frío de venganza.
Si es que no hay nada como conocerse a uno mismo.

2 comentarios:

Felicity Smith dijo...

O.o

La primera parte me encanta, me gusta saber que estás en ello y estoy convencida de que saldrás victoriosa y que Patro y tu vais a formar un equipo imparable.

La segunda me inquieta.

Pero no como para quitarme el sueño ;)

Anónimo dijo...

¿Sabes? Me encanta este encuentro con tu propia sombra. Y me encanta, aun más, que te hayas decidido a ponerla a trabajar en tu propio beneficio. Hay algo "junguiano" en este texto que me fascina, me seduce y entusiasma. Sea pues bienvenida la Patro y todo su séquito,si es que ha de ayudarte a sentirte mejor, mucho mejor, y a ser aun mejor persona de lo que eres.

No sabes lo que me sorprende que tengamos flaquezas tan similares, aunque he de decirte que tú me llevas la delantera por haber identificado a tu sombra tan habilmente y haberle puesto un sombre tan apropiado. En mi caso, me cuesta aun reconocerla porque es muy hábil en camuflarse dentro de mi paisaje interior. Y no sabes como me hace eso la puñeta cuando lograr que se produzca ese autoboicoteo infame. Se que es mi "madrastra", esa madre interior que me creé para sentirme protegida, querida y valorada ya que de niña me sentía descuidada por mi propia madre. Pero hoy, esa "adulta" interior que creé para protegerme, se vuelve una verdadera tirana en ocasiones que quiere verme reducida a un estado de infancia permanente. Ya no está tan presente como antes cuando aun no podía hacerme cargo de mi misma; pero, de vez en cuando, hace acto de presencia como para hacerme saber que sin ella sigo siendo nada.

En fin, seguiré al pendiente de como evoluciona tu trato consciente con la Patro y hasta dónde te conduce esa relación que deseo saludable y fructífera. Te mando un gran beso y bendigo desde aquí a E. por haberte puesto a reflexionar sobre cosas necesarias.