Himno I

Ya se que soy extremadamente musical, pero es que no concibo que la gente vaya por la vida sin tener un himno vital que les haga estremecerse hasta los cimientos y querer salir a comerse el mundo o a invadir Polonia.
También diré que estoy un poquito harta de la masificación de algunos temas como el I will survive, que parece que no existe ni un solo homosexual sobre la faz de la tierra que no tenga que adorarlo por narices (como si no la cantara una vez al año en el karaoke le quitaran el carné de mariquita del barrio...) ¡Basta ya! Seguro que hay más canciones por ahí que hablan y expresan mejor vuestros sentimientos, y no por el hecho de que saliera en un par de películas de culto tenéis que que veros obligados a bañar el single en oro y colgároslo del piercing en el pezón. Locas.
En fin. Que a lo que íbamos. Que llega un momento en la vida en el que dices... madre mía, si parece que esta canción la han escrito para mí. Y sí, vale, seguro que hay tropecientos de miles de personas que piensan lo mismo pero no... esa canción es TU canción y está escrita para ti y te describe a ti y por lo tanto es TU himno y se convierte de la noche a la mañana en esa canción que, cada vez que la escuchas te da un chute de adrenalina como 10 botes de Redbull reconcentrados e inyectados en vena. Un subidón de autoestima alucinante, una declaración de principios, un aquí estoy yo y se acabado tanta tontería por que voy a ponerme en mi sitio y los demás ya podéis haceros a la idea.

Durante estos días, como ando bastante jodida de todo, autoestima incluida, me pongo mi himno una vez al día y me obligo a cantar la letra mentalmente mientras hago ejercicio, para que no se me olvide lo que dice la canción y porqué en su día decidí que esta era MI canción. Unos días funciona muy bien, otros días no tanto, pero tampoco hace daño alguno la verdad. Así que quiero compartirla aquí en mi nuevo nidito para que todos los que paseis podais escucharla y así me conozcais un poco más, para bien y para mal.


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