Sonrisas cotizan caras

Como si llevaras unas pesas de un par de kilos colgadas a las comisuras de los labios. Sonreír es un esfuerzo titánico del que, por desgracia, muchos días, no sacas tan siquiera el porqué merecería hacer tal esfuerzo.
Si no, sal a la calle y me lo dices. 
Obviamente los adolescentes no se enteran ni del nodo, y Dios les bendiga porque son los únicos que van por la calle como si nada pasara, y su "ingenuidad" o "pasotismo" o "descontrol hormonal" es hasta un bálsamo, porque con sus gorritos de lana y sus cascos de música tamaño DJ ochentero a veces son lo más colorido que me encuentro en cada paseo que me doy, y a Dior pongo por testículo que llevo tres semanas que ando mucho. MU-CHO.
Bueno, no tanto, 5 kilómetros y algo al día no son gran cosa en realidad... 6 días a la semana porque siempre consigo uno de fiesta. Pero para mí, que no corría ni pa coger el bus, eso de tener que salir dos veces al día a andar sin más motivo que el de andar porque tengo que hacerlo, porque hay que desentumecer estos músculos y estos huesos prematuramente envejecidos... Es una tortura, hablando en plata. Pero lo hago, y me quejo, a todas horas, durante todo el camino, y maldigo mi vida 40 veces por minuto, por lo que no soy una compañera de caminata muy agradable (y eso cuando no me da por llorar) El caso es que a pesar de todo lo estoy haciendo. Unos días con más intensidad que otro, pero todo ese tiempo tengo que pensar en otra cosa para no andar pensando en mis miserias de salud, que últimamente han salido a relucir cual champiñones, y no son pocas, pero bueno... mala hierba ya se sabe... El caso es que me he convertido en una observadora del paisaje urbanístico de la ciudad, pero sobre todo del humano, que me fascina, y que me ayuda y me motiva para ir creando rasgos con los que ir adornando personajes en mi cabeza que terminarán por tomar forma un día de estos. 

"No es tiempo para ser ambicioso" me dijo una persona hace poco. Por una pequeña fracción de segundo desee partirle la boca a puñetazos. De esto que le tiras al suelo y te sientas a horcajadas sobre su esternón y le revientas la boca con los nudillos. Ya. La ambición es únicamente para los elegidos de papá, supongo, que el ciudadano medio, aunque tenga dos carreras como mi amiga M. tiene que conformarse con un contrato de 30 días en un hipermercado sirviendo platos preparados. Y dar las gracias, que tal y como están las cosas, pues no se puede pedir más, claro. Pero eso de aspirar a trabajar de algo que tenga que ver con aquello para lo que te has preparado 8 años de tu vida... ¡Y cobrar! eso ya es abusar. Porque llamarte de lo tuyo sí te llaman, pero también te dicen que como no cobran las ayudas estatales, lo mismo cobras en dos pagas cada 4 meses. Lo mismo. Y discúlpenme por decir esto, pero aquí trabajamos para ganar dinero, a parte de para realizarnos. O que te tienes que dar de alta como freelance, que suena de puta madre... pero ellos se quitan el marronazo de las SS con lo que tú pones el culo y la cama. 

Y digo yo, que si entre todos damos con ideas cojonudas para intentar solventar esto de alguna manera; preguntadle a las madres... ellas han sacado familias a flote con presupuestos ajustados, han tratado a todos sus hijos con igualdad, independientemente de la edad, del curso, o de lo dura que tuvieran la mollera, de lo bien o lo mal que le fuera a su Paco en el curro, y además siempre han tenido un besico pa animarte en los días chungos. Que estoy segura que se puede recortar y que como de costumbre están recortando de los de siempre, de ti y de mi, y yo ya estoy como el pelillo del chichi de una actriz porno. 

Cambiando radicalmente de tema, hoy me hice coleguita de una marujilla en un Todo a 100. Estaba yo ahí pensando en todo esto de que no encuentro como animarme porque no hago más que respirar bajona por todas partes, y que bien, vale, hay algo muy importante en mi vida que ha desaparecido pero que no puede ser el centro de mi vida... que hay que empezar de alguna manera a levantar esas mancuernas de las comisuras de los morros y hacer fuerza pa sonreír... Iba de chino en chino buscando una madeja de lana de un color muy particular para mi prima Raspa y un regalo que quiero tejerle y me iba encontrando con esta señora en todos, con su trocito de lana color burdeos, preguntando si tenían ese color, pero nada, no era su día de suerte. Y he caído en la cuenta de que en una tienda en la que he entrado para otra cosa he visto unas madejas muy majas de un tono muy parecido, así que la he esperado en la puerta y se lo he contado, le he explicado qué tienda era y en qué parte podía encontrar las madejas, avisándole eso sí de la posible diferencia de tonalidad. Bueno, pues ahí nos hemos quedado hablando de nuestras labores un buen rato y de lanas, y de lo difícil que es encontrar lana barata, y dependientes agradables, y de la cantidad de tiempo libre que deja el paro y de la ilusión que le hacía que una jovencita retomara labores costumbristas para que no se perdieran. Y me ha dado dos besos y se ha ido muy feliz hacia la tienda y yo he proseguido con mi marcha de 5.3 km/h hasta mi casa. 

Y como estoy un poco harta ya de que todo el mundo esté como el culo de una pila, cuando ese es mi papel natural, más que nada porque me estáis desplazando de mi papel natural, y segundo porque demasiada carga negativa ya sabemos lo que provoca, os voy a poner algo simple.

http://www.cracked.com/blog/6-true-stories-that-will-restore-your-faith-in-humanity/

¿Qué? ¿Te hice sonreír al menos?
Venga, dime que sí... Necesito saberlo, y quizás a ti te venga bien decirlo.

2 comentarios:

Felicity Smith dijo...

Sonreir y llorar un poquito también. Llevo mucho tiempo pensando en eso de "lo único que te pido a cambio es que tu hagas lo mismo por otra persona"...

Por otra parte me alegro un montón de esa charleta con la señora y esos dos besos bien dados. Ánimo con las caminatas, ahora quizá parezca que no van a ningún lado, pero puedes estar segura de que no pasará mucho tiempo hasta que notes los resultados.

Lofyu.

Anónimo dijo...

Estoy con Felicity, ¿sabes? Esos huesos van a fortalecerse y, de paso, también tu alma sensible. Me encantó la anécdota de la mujer en la tienda de lanas. Nunca está de más repetirte que admiro profunamente tu calidad humana, tanto o más, como la manera que tienes de expresar quien eres a través de la palabra escrita. Eres un ser maravilloso, cálido y muy, muy humano. Besos.