Ya lo decía David Bowie... Come on and face the strange changes... pero es que tengo ya la cara morada de tanto poner mejillas para que todo Dios me de otra ostia. Que yo no tengo nada en contra de Jesús, pero para mí que cuando dijo lo de poner la otra mejilla se había pasado con el vino en las bodas de Canaan. Así de claro.
Que si que sí, que estamos todos jodidos, que vamos todos en el mismo barco... pero me da a mí en la nariz que esto te lo dicen en plan Capitán Schettino, cuando ellos ya están a salvo en la orilla, con una puta calentándoles la cama. Y no es que me joda lo de la puta, que todo el mundo tiene que ganarse la vida hoy en día, es que la pago yo. Y tú.
En fin. Al menos tengo ya el contrato, renovada sólo por tres meses más, y nadie sabe decirme porqué son tres en vez de seis como a las demás. Que se yo... lo mismo es que soy gorda y doy mala imagen, o es que soy extremadamente organizada y no les gusta que les saque de su vórtice de caos... o que quizás, me implico en mi trabajo, doy todo lo que puedo dar, siempre tengo una sonrisa en la boca y no he dicho que no a ninguno de los cambios, chanchullos, idas y venidas que me han pedido que haga. Lo mismo es eso... La profesionalidad asusta cuando te deja con el culo al aire y sales perdiendo en la comparativa.
Menos mal que nos queda Portugal (y más vale punky que maricón de playa). No tiene nada que ver, pero son dos frases de Siniestro Total que me gusta mucho usar.
Me he quedado sin vacaciones, yo que ya había decidido volver a Dublin... Pero es mejor quedarse sin vacaciones que sin curro. Aquí lo jodido es que me quedo sin vacaciones porque me quedo sin curro... otra vez (me faltan dedos de las manos para contar los contratos que he tenido desde que empezó esta puta crisis) pero al menos me queda el consuelo de que este año lo conseguí. Fuí. Ví. Vencí. Me fotografié. Me enamoré. Me sentí como en casa, y a Dior pongo por testigo que no será la última vez que mis pies pisen ese suelo. Puño en alto lo digo, más alto que los comunistoides trasnochados que parecen no haberse enterado que Franco ha muerto. Dejad ya esas mañidas cancioncitas de cansautor, por favor os lo pido, que dais vergüenza ajena.
Por fortuna, y esto es en serio, tengo una compañera de trabajo que no me la merezco. Ójala pudierais conocerla porque se que la querríais un montón, como la quiero yo. Cuanto amor y cariño me da, y cuantos buenos consejos, y cuanto apoyo... Además de cuantas risas y complicidades. Si me levanto de la cama y voy a trabajar y sigo sonriendo y haciendo todo lo que esté en mi mano para sacar esa tienda a flote, es porque está ella.
Al final no todo son palos, obviamente. Aunque esta semana (y llevamos dos días) ya me he llevado un par de ellos de los que te dejan sin aliento. Hubo que decirle adios al perrito Lucas, que estaba muy enfermo... y lo de mi contrato.
Lo uno por inevitable, porque no puedo estar ahora con mi madrina que seguro que necesitaba un abrazo, un gesto de cariño, o simplemente una presencia amiga.
Lo otro porque me toca los ovarios que gente más inepta que yo, como comercial y como persona, por tener de amiga a la persona correcta, pueda llegar a quedarse y progresar en la empresa cuando yo estoy segura de que, vale, no soy un hacha vendiendo, pero tengo que tener uno de los mejores índices de satisfacción de la ciudad, porque todo el mundo sale de la tienda encantado. Y no es por tirarme flores hombre, es que me lo dicen, es que se lo han dicho incluso a la encargada de Movistar a la cara, que mi compi y yo somos de lo bueno lo mejor. Con decir que más de dos personas han vuelto a la tienda exclusivamente a dar las gracias por la ayuda que les prestamos... A ver... Si eso no es ser una profesional de la atención al cliente que baje Dios y lo vea. Y otro día os cuento mis anécdotas con los peregrinos y los turistas y como me he venido arriba con el tema del inglés... Que ya atiendo en dos idiomas... Joder... que me esfuerzo coño, que hago todo lo que está en mi mano y más... y no parece ser suficiente.
No se qué más quieren de mí los empresarios, el gobierno, las autoridades, el resto de la sociedad... pero juro por sus muertos que yo ya no puedo dar más. Y es una pena, porque pensaba que más asco no le podía tener a este país, pero es que estoy rozando ya unos límites en los que voy a pedir la repatriación a mi planeta de origen, como dice mi tata Eva, porque empiezo a pensar que yo no soy de aquí.
Y porque yo lo valgo dejo una foto que me flipa de mis vacaciones en Dublín. Ole yo.

1 comentario:
Me gustó esta entrad con su dolor, su indignación y también con su pizquita de humor y desenfado. Esta eres tú, que caray.
Siento lo de las hecatombes laborales pero, viéndolo por el lado amable, has encontrado ahí alguien que te eche el hombro para atrabajar a gusto.
Lo de Lucas fue un dolor que debemos ir superando poco a poco porque aquí, como me ves, yo también lo sentí horrores. No eches en saco roto eso de irte a dar una vuelta para ver a la mamá de Lucas, que os necesita a todas, ¿va?
Y bueno, si vosotras sois extraterrestres, yo soy de otro siglo ;) Ya sabéis, podemos transigir con lo que nos hace mejores pero jamás ser complacientes con lo que nos hace peores.
En tu foto te ves como deberías verte siempre. Y sí, regresarás a Irlanda a hacer de las tuyas, sola o acompañada. Y si me va bien, en una de esas me descuelgo contigo para que me hagas de "cicerones" por aquellas tierras.
Un beso muy, muy fuerte
Publicar un comentario